07 marzo 2006

Mi amigo Ricky me vino a ver


Primero fui novia de Luis Miguel y ahora íntima "amigui" de Ricky Martin. Este chiquillo llegó de sorpresa una mañana, cuando recién salía de la ducha.

Me dijo que se había arrancado de Buenos Aires, donde hacía algunos negocios, para venir a saludar. Tan tierno él, que ni siquiera trajo maletas y se vino con lo primero que encontró: "es que no sabía que haría esto, ni cuando vuelva. Sólo te vine a visitar", insistió.

Mi Tata lo recibe con mucho afecto y él se presenta. Mi Tata no lo conoce y mi Pita tampoco, pero igual se las ingenia para llamar a todas sus amigas y contarles que un chico muy guapo y famoso está en la casa. Yo escucho su conversación y me enojo mucho con ella, porque no tiene derecho de delatar a mi amigo. Bien sabe que debe ser un secreto que él está aquí.

Al otro día Ricky está preocupado porque no tiene ropa interior de cambio y, para intentar solucionar su problema, pienso en llamar a Eduardo. Él debe tener ropa que le sirva y estoy segura de que estará feliz de ayudarlo. Pienso, también, que si no ha vendido su auto podemos salir a comer pastel de choclo.

02 marzo 2006

El disfraz de la araña

Mi pieza está llena de bichos. Uno de ellos es muy extraño: es como una araña con dos ojos sobresalientes de la parte superior de la cabeza, tiene muchas patas, alas, y es negra.

Está revoloteando por mi cuarto, pero menos mal que mi hermana no está para que no se asuste. El maldito bicho pasa por mi cabeza, por el sector de mi cama y se lanza sobre mí, que aún estoy acostada.

La primera vez lo espanto y trato de matarlo, pero luego me armo de valor y lo dejo que haga lo que quiera. Al rato llega mi nana, a quien le grito pidiendo ayuda. Ella comienza a golpearlo con un diario hasta que el insecto cae: se le salen las alas, las patas y queda reducido a una araña. Mi nana, entonces, lo pisa y le revienta los ojos. Ahora sí que no es más que eso.

¿Quién te permitió volver a mis sueños?

Sólo tengo escasos recuerdos, pero sé que estoy en un cuarto donde llegan camiones a cargar y descargar. Entonces, una de tus amigas se acerca para decir que me estás buscando, que necesitas hablar conmigo. No lo entiendo, porque hace años cortamos (cortaste) comunicación. ¿Porqué me buscas ahora?

Estoy nerviosa y comienzo a reir. Ella me enfrenta y me dice "no te acuerdas de ese hombre del que hablaste mal, al que le gritaste, del que dijiste cientos de mentiras?". Sin embargo, sé que no es así y que esas críticas sólo responden a lo que "el resto" pensó. Yo nunca hablé mal de ti y, en lo más profundo de mi corazón, agradecí que marcaras mi propio A.C y D.C.

Vuelvo a mi puesto aún nerviosa, sin saber porqué me buscas y porqué esa niña está tan enojada conmigo. Le cuento a alguien (no recuerdo quién es) lo que pasó y tampoco entiende esa reacción.

Entonces decido retomar lo que estaba haciendo: pintando unas pequeñas figuritas de yeso, pero me siento inútil en esta labor. Una de las chicas que me acompaña lo hace muy bien y crea una hermosa pieza. En cambio yo pinto mal y coloreo de azul los cabellos de esa figura. Luego pinto el cuerpo de rojo, pero me doy cuenta que es mejor convertirlo en un pinguino y poner todo de negro y blanco.

Sigo pensando porqué me buscas, pero también me alegra que lo hagas. Hay muchas cosas que te necesito decir.