Mi mamá siempre llega del trabajo como a las 21:00 horas, pero ya son las 00:30 y no he sabido nada de ella. Por más que la llamo al celular no contesta y mi papá tampoco.
Estoy súper preocupada, porque no avisaron que se atrasarían...
De pronto me acuerdo que no fui a trabajar el lunes...¡por qué! ¿pedí permiso?, ¿se me olvidó?, ¡me van a echar!... pero ninguno de mis compañeros de trabajo me llamó... No entiendo qué pasa. Sólo sé que de nuevo lo olvidé.
En eso, mi mamá abre la puerta de la casa y me dice que el lunes fue su cumpleaños y que pedí día libre.
28 noviembre 2005
21 noviembre 2005
Mi chaleco dejó la embarrada (por no decir cagada)
Encontré un antiguo chaleco azul con líneas rosadas. Juré que lo había regalado, pero apareció como si nada.
Sin embargo, no sé qué pasó, pero se me cayó al WC y lo tapó. Comenzó a salir caca, pero no tenía mal olor.
Mientras el WC seguía rebalsándose, veo que mi notebook comienza adquirir personalidad y se vuelve loco escribiendo.
Sin embargo, no sé qué pasó, pero se me cayó al WC y lo tapó. Comenzó a salir caca, pero no tenía mal olor.
Mientras el WC seguía rebalsándose, veo que mi notebook comienza adquirir personalidad y se vuelve loco escribiendo.
07 noviembre 2005
El segundo hogar
Mi madre nos tenía una sorpresa. Después de mucho tiempo intentar independizarnos de mis abuelos, mi madre lo consiguió. Pero no está papá.
Caminamos hasta el pasaje G1 (Galería uno) donde nos indicó una casa, en apariencia descuidada y modesta. Al entrar, mi mamá nos dice: "esta es nuestra nueva casa, ¿les gusta?". Pregunto qué pasará con mis abuelos, pero no hay respuesta.
Lo único claro es que mi mamá arrendó esta casa, que está ubicada frente al que fue nuestro primer hogar, y que -por motivos de fuerza mayor- tuvimos que dejar.
Comenzamos a recorrer el lugar. Tiene segundo piso, pero nunca me resulta atrayente visitar. En cambio me doy cuenta de que es una casa muy grande, con muchas habitaciones.
Entro a una pieza que tiene tres camas y pienso que podré invitar a mis amigar a quedarse. Las paredes están mal pintadas, mitad verde, mitad azul.
Mi hermana está fascinada porque la casa es grande. Mi mamá se siente realizada.
Lo único que me complica es mirar ese primer hogar y pensar que, tal vez, aún vive allí gente que no quiero volver a ver.
Sin embargo, todo está muy cambiado... mi madre dice "ya no están los viejos curados que habían antes" y las casas son muy lindas.
Caminamos hasta el pasaje G1 (Galería uno) donde nos indicó una casa, en apariencia descuidada y modesta. Al entrar, mi mamá nos dice: "esta es nuestra nueva casa, ¿les gusta?". Pregunto qué pasará con mis abuelos, pero no hay respuesta.
Lo único claro es que mi mamá arrendó esta casa, que está ubicada frente al que fue nuestro primer hogar, y que -por motivos de fuerza mayor- tuvimos que dejar.
Comenzamos a recorrer el lugar. Tiene segundo piso, pero nunca me resulta atrayente visitar. En cambio me doy cuenta de que es una casa muy grande, con muchas habitaciones.
Entro a una pieza que tiene tres camas y pienso que podré invitar a mis amigar a quedarse. Las paredes están mal pintadas, mitad verde, mitad azul.
Mi hermana está fascinada porque la casa es grande. Mi mamá se siente realizada.
Lo único que me complica es mirar ese primer hogar y pensar que, tal vez, aún vive allí gente que no quiero volver a ver.
Sin embargo, todo está muy cambiado... mi madre dice "ya no están los viejos curados que habían antes" y las casas son muy lindas.
21 octubre 2005
El tormento del sol
El cielo está gris y, a lo lejos, hay una ciudad en ruinas.
Al llegar, veo a mi hermana. Aunque físicamente sé que no es ella, asegura que es la Paulina. Tiene el pelo muy largo, claro... tanto como el sol.
Lo extraño es que tiene la cara marcada, como con rasguños: el sol la castiga cada vez que dice "pobre viejo".
No entiendo qué pasa y quiero llevarla al doctor. Pero, de pronto, entiendo: el sol la eligió.
Al llegar, veo a mi hermana. Aunque físicamente sé que no es ella, asegura que es la Paulina. Tiene el pelo muy largo, claro... tanto como el sol.
Lo extraño es que tiene la cara marcada, como con rasguños: el sol la castiga cada vez que dice "pobre viejo".
No entiendo qué pasa y quiero llevarla al doctor. Pero, de pronto, entiendo: el sol la eligió.
16 octubre 2005
Embarazada de seis meses
Vengo llegando del médico, quien me dijo que estoy embarazada y tengo seis meses de gestación. Durante todo ese tiempo nunca tuve "guata" y, de un momento a otro, mi barriga creció repentinamente.
Al verme, mi madre se emociona mucho. Está contenta.
Siento y veo cómo se marcan los pies de mi hijo cuando me golpea desde dentro.
Me parece extraño haber estado embarazada y no haberme dado cuenta, pero no me cuestiono mucho ese asunto.
Entonces empiezo a sentir las molestias, me canso y mi vientre crece y crece.
Cuando siento que ya casi no me puedo mover, le digo a mi mamá que tengo miedo de no poder hacerle frente a la situación, y que si las cosas salen mal en el parto, ella se haga cargo de mi hijo. Le ruego que no lo de en adopción.
Necesito ir a no sé dónde. Alguien me acompaña. Subo unas escaleras.
Mi vientre desapareció.
Al verme, mi madre se emociona mucho. Está contenta.
Siento y veo cómo se marcan los pies de mi hijo cuando me golpea desde dentro.
Me parece extraño haber estado embarazada y no haberme dado cuenta, pero no me cuestiono mucho ese asunto.
Entonces empiezo a sentir las molestias, me canso y mi vientre crece y crece.
Cuando siento que ya casi no me puedo mover, le digo a mi mamá que tengo miedo de no poder hacerle frente a la situación, y que si las cosas salen mal en el parto, ella se haga cargo de mi hijo. Le ruego que no lo de en adopción.
Necesito ir a no sé dónde. Alguien me acompaña. Subo unas escaleras.
Mi vientre desapareció.
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