
Estoy sobre un cerro y miro al frente. Allí hay un río de aguas oscuras. Lo particular es que este río lleva una gran cantidad de tallarines, queso, salsa de tomates y carne, y con un palito lo hundo para que se vaya...
Luego de eso, me encuentro con Janito, quien me invita a los glaciares. Me dice que me abrigue y partimos rápidamente en un auto blanco.
Llegamos hasta una cuesta donde hay caminos de ladrillos y muchos castillos. Uno que me llama la atención es azul y tiene luces en su entrada. Al lado, hay una construcción café... la más hermosa que he visto.
Pero debemos seguir y nos estacionamos en la nieve. Allí hay un cordero que se está muriendo de hipotermia. El animal tiene cara de hombre. Tomo una chaqueta y lo abrigo... es como si hubiéramos ido a buscarlo.
Ahora en el auto hay dos personas más. Una va adelante acompañando a Janito y atrás va una niña pequeña y muy linda... tiene el pelo claro, amarrado como un tomate y los ojos verdes. Me da las gracias y me besa las manos.


